Este año, apúntate a la Operación Bikini más sana

Se acerca el verano y, con él, el calor y las ganas de aligerar las capas de ropa para evitarlo. No nos engañemos: es ver que los días empiezan a alargarse y que el sol comienza a calentar de nuevo y se llenan nuestros sueños de playas y piscinas donde pasar las vacaciones. Pero el frío invierno nos ayuda a mantener ocultos nuestros secretos, esos que se destaparán en el verano: los michelines y kilitos de más. ¡¡Horror!! ¿Qué podemos hacer? Pues muy fácil: come sano y haz ejercicio.

Todos sabemos a estas alturas de la vida que para tener una bonita figura (y, sobre todo, no sufrir un ataque cardíaco a los 26) hay que cuidarse. No basta con llevar a cabo una dieta milagro y comer solo piña durante dos semanas: no solo te faltarán nutrientes y te pondrás enfermo, sino que además recuperarás todo el peso que hayas podido perder en cuanto comas como una persona normal. Es más recomendable, a todas luces y en palabras de los expertos, llevar un estilo de vida sano y activo, mantener una buena relación con la comida y alimentarte de manera saludable de manera habitual que matarte de hambre durante un mes.

De cualquier manera, si el tiempo se te ha echado encima este año y quieres empezar a ponerte en forma desde YA tengo unos cuantos consejos alimentarios listos para ti. Pero ¡recuerda! Debes seguir estos consejos durante todo el año y que los momentos puntuales no sean los de cuidarse («ahora me pongo dos semanas de dieta antes de las vacaciones y pierdo esos cinco kilos que me sobran…») sino los de descuidarse: la Navidad, las dos semanas de vacaciones…

¿Qué puedes hacer para conseguir unos platos más saludables?

A la hora de hacer dieta muchas veces nos fijamos solo en las calorías o en lo verde que es el plato. Y bien, ambas ideas tienen su razón de ser (la pérdida de grasa solo es factible ante un déficit calórico y las verduras deben formar parte principal de nuestros platos); sin embargo, si solo realizas comidas de menos de 400 calorías o solo comes ensaladas acabarás pasando demasiada hambre, lo que te llevará a cometer excesos por alguna parte o a estar de mal humor y cansado todo el tiempo. ¿Qué deben entonces incluir tus recetas saludables?

  • La mayor parte del plato (la mitad) debe estar compuesto por verduras o fruta. Puede tratarse de una ensalada, de un revuelto de verduras, de unas verduras al horno, un sofrito…
  • Debe contener proteínas magras y grasas saludables. Estas son imprescindibles para que el organismo funcione correctamente y, además, ayudan a mantenerte saciado durante más tiempo y a crear músculo, por lo que necesitan formar parte de tus platos. Tu proteína puede ocupar una cuarta parte de tu plato y tus grasas saludables pueden provenir de los alimentos como el salmón, el aguacate, las legumbres o de los aliños, como el aceite de oliva.
  • Hornear mejor que freír, siempre. Para empezar, evitarás todas las grasas que adquieren los alimentos al freírse en aceite caliente (que seguramente ya habrá sido usado con anterioridad); en segundo lugar, los alimentos mantienen mejor sus propiedades cuando se hacen al horno; en tercero, es mucho más limpio y evitarás quemarte con el aceite.
  • ¡No debe faltarte la fibra! Añade un poco de fibra a tus platos, así como micronutrientes (antioxidantes, por ejemplo) con la ayuda de granos integrales, que pueden estar en la misma medida que las proteínas.
  • Evitar las grasas trans y los azúcares no quiere decir que no puedas tomarlas nunca. Si se trata de mantener una buena relación con la comida deberías permitirte salir a comer con tus amigos o familia, comerte un trozo de tarta en las celebraciones o cenarte una pizza si sales un viernes por la noche. Obviamente, comerte una pizza el martes, una hamburguesa el miércoles, de merienda unos bollos con nata, unos tacos el jueves y otra pizza el viernes antes de irte de cervezas hasta que salga el sol el sábado no te va a ayudar, pero eliminarlas completamente de tu vida (si las disfrutas) solo te hará infeliz.
  • ¿El desayuno es la parte más importante del día? Aunque muchos nutricionistas siguen manteniendo esta enseñanza tradicional, hay también otros nutricionistas que la rechazan. Saltarte el desayuno no te va a hacer coger peso, siempre que mantengas un control de las porciones posteriores (es decir, si no desayunar va a hacer que llegues al almuerzo con tanta hambre que te vas a zampar dos costillares en lugar de uno, quizá sea mejor para ti desayunar); es más, si, como yo, acostumbras a no desayunar, el hacerlo solo va a hacer que engordes pues estarás ingiriendo más calorías. No te fuerces a comer por la mañana si tu cuerpo no lo acepta o si no te apetece. Y ten en cuenta que es mucho mejor no desayunar que desayunar bollería industrial.

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